
Lo primero es disculparme ante mis fieles seguidores por la tardanza en publicar una nueva entrada, en éste, vuestro blog amigo. Demasiado pronto me ha afectado el mal de muchos blogs, la pereza, el hastío, el aburrimiento más absoluto... y la falta de ideas. Así que, como no pretendo seguir la tónica cumpleañil, y sigo igual de perezosa pues de vez en cuando os deleitaré con algunas pequeñas anécdotas de mi vida, al menos servirá para relajarme entre examen y examen (suerte a todos los que estéis pringados de exámenes como yo).
Pues ahí va.
No recuerdo exactamente cuando empezó todo, lo más seguro es decir que llegó a nuestras vidas en Navidad, de la mano de Papá Noel (sí, nosotros éramos del gordo de la coca-cola). Yo era muy chiquitilla, posiblemente no más de cinco... seis años. Y ahí estaba, una máquina perfecta. Tenía sus recipientes para el azúcar, tenía sus cuatro palitos de madera pintados de rojo y encima del pequeño motor un recipiente de plástico azul translúcido que lo rodeaba (la descripción es una mierda, lo sé, pero lo que tenía pensado decir queda incluso peor). La mecánica era simple, ponías el azúcar en el cubículo de plástico, enchufabas y ya era cuestión de tener paciencia mientras el chorro de aire caliente caramelizaba el azúcar y tú ibas removiendo los hilos que iban apareciendo hasta que se creaba la bala de algodón, era algo mágico, y más para unas niñas pequeñas, ver como se creaba algo comestible y tan rico de la nada.
En fin, esa tontería nos tenía enganchadas a mis hermanas y a mi durante horas, entregándonos a la gula, y empezaron los problemas...
Lo primero era lo más obvio, dejábamos el comedor hecho una porquería con el azúcar por el suelo y mi madre pegando voces, como toda buena madre que se precie.
Lo segundo y no menos importante, corríamos el riesgo de acabar diabéticas de por vida.
Pues bien, una mañana cualquiera de un día cualquiera de un año cualquiera... allí estaba nuestra fiel amiga, moribunda, con su cable salvajemente cortado de un tijeretazo limpio. El berrinche fue tremendo, y puesto que éramos pequeñas pero no idiotas, fuimos a preguntarle a nuestra madre, presunta mano ejecutora del magnicidio. En fin, tras comprobar que ni con lloros ni súplicas la máquina volvía a la vida, mi madre decidió que era hora de hacerle un entierro decente... y la tiró a la basura. Eso sí, no sin antes apoderarse de los palitos de madera que todavía a día de hoy sigo viendo verano tras verano y que me evocan tan dolorosos recuerdos... y que ahora colocamos estratégicamente en la ventana del comedor, para que, cuando abrimos un poco no se cierre de golpe y porrazo. Después de casi 20 años son, cuanto menos, un objeto de coleccionista xD.
No bromeo si digo que algún día daré de nuevo con una máquina así, en eBay o algún portal de este tipo, aunque sea sólo por ver la cara de mi madre y pringarle de nuevo el comedor de asuuuucar :)
Besos y abrazos para todos ^^
Pues ahí va.
No recuerdo exactamente cuando empezó todo, lo más seguro es decir que llegó a nuestras vidas en Navidad, de la mano de Papá Noel (sí, nosotros éramos del gordo de la coca-cola). Yo era muy chiquitilla, posiblemente no más de cinco... seis años. Y ahí estaba, una máquina perfecta. Tenía sus recipientes para el azúcar, tenía sus cuatro palitos de madera pintados de rojo y encima del pequeño motor un recipiente de plástico azul translúcido que lo rodeaba (la descripción es una mierda, lo sé, pero lo que tenía pensado decir queda incluso peor). La mecánica era simple, ponías el azúcar en el cubículo de plástico, enchufabas y ya era cuestión de tener paciencia mientras el chorro de aire caliente caramelizaba el azúcar y tú ibas removiendo los hilos que iban apareciendo hasta que se creaba la bala de algodón, era algo mágico, y más para unas niñas pequeñas, ver como se creaba algo comestible y tan rico de la nada.
En fin, esa tontería nos tenía enganchadas a mis hermanas y a mi durante horas, entregándonos a la gula, y empezaron los problemas...
Lo primero era lo más obvio, dejábamos el comedor hecho una porquería con el azúcar por el suelo y mi madre pegando voces, como toda buena madre que se precie.
Lo segundo y no menos importante, corríamos el riesgo de acabar diabéticas de por vida.
Pues bien, una mañana cualquiera de un día cualquiera de un año cualquiera... allí estaba nuestra fiel amiga, moribunda, con su cable salvajemente cortado de un tijeretazo limpio. El berrinche fue tremendo, y puesto que éramos pequeñas pero no idiotas, fuimos a preguntarle a nuestra madre, presunta mano ejecutora del magnicidio. En fin, tras comprobar que ni con lloros ni súplicas la máquina volvía a la vida, mi madre decidió que era hora de hacerle un entierro decente... y la tiró a la basura. Eso sí, no sin antes apoderarse de los palitos de madera que todavía a día de hoy sigo viendo verano tras verano y que me evocan tan dolorosos recuerdos... y que ahora colocamos estratégicamente en la ventana del comedor, para que, cuando abrimos un poco no se cierre de golpe y porrazo. Después de casi 20 años son, cuanto menos, un objeto de coleccionista xD.
No bromeo si digo que algún día daré de nuevo con una máquina así, en eBay o algún portal de este tipo, aunque sea sólo por ver la cara de mi madre y pringarle de nuevo el comedor de asuuuucar :)
Besos y abrazos para todos ^^
5 comentarios:
Guau que historia mas entretenida, jajajajaja.
La verdad es que hubiera pagado por verte la cara cuando la maquina se murio del todo.... Pobreta!
huy pero si la botaron por nada era cuestión de unir el cable de nuevo un poco de teipe negro puquiti pacata y unos golpes mágicos y vuala (sip VUALA). Ánimo mi cutre si algún día la consigues espero q o me digas donde para yo poder comprar una o me invites a una algodonada (como una pijamada (fiesta de pijamas) pero en vez de pijamas tendremos algodón de assssucar risota) un saludo enorme desde Venezuela se te quiere un buen Cutre ánimo
Jajaja vaya con la madre de la pequeña Idefix xDDDD Y encima año tras año regodeándose en el sufrimiento de sus hijas queridas lol. Aysss pues me alegro mucho xDD que nunca tuve una de esas maquinitas y no sabes la envidia tan cochina que me comía toda cada vez que oía a mis amigas hablar de ella, que sí la tenían..... (ni te haces una idea de las veces que las maté con el pensamiento xDDD, mi forma favorita era envenenarlas :))
Un beso pequeñita ;)
pero mira tu, si has la cutre tiene ya su blog, esto si que es noticia.jejejeje.
suerte con tu blog, espero que todo te vaya bien.como me conecto tan poco al messenger, es rarisimo que coincidamos por lo menos pa saludarnos.
bueno, un besazo.
jajaaja q bueno, pobreta mira q cortaros el cable xa q no funcionara más la makina! y la "nueva" utilidad q le sacasteis a los palillos mu buena, xo muchos años ya ¿no? los pobres palillos estarán negros negros! :-PPPP
Lety
Publicar un comentario en la entrada