Arquímedes era un tío sabio, obviamente. Si hay frases legendarias, ésta es una de ellas.
Es curioso como nos da por recordar a gente que pasó por nuestras vidas sin pena ni gloria y otra que dejó una huella muy profunda. Hoy es el caso de lo segundo.
A veces, sólo a veces os echo de menos. Unas veces por un recuerdo fugaz, otras por una canción de la radio, un comentario casual escuchado en la calle o simplemente porque sí. Me marcásteis el corazón y el alma a fuego lento. Fueron años de confidencias, de bromas y juegos, de amores a tres bandas y flirteos varios, primeras salidas nocturnas, y mil cosas más. En definitiva, un proceso de maduración completo que nos hacía crecer bajo la sombra del otro y donde nos sentíamos seguros y protegidos.
Tal y como reza el título de la entrada, así me sentía yo, con un punto de apoyo era capaz de todo si estábais a mi lado. Creo en las almas gemelas porque ambos lo fuísteis, nadie me conocía mejor que vosotros dos, nadie.
Tú, Tana, eras mi compañera, mi amiga, mi hermana. Todavía recuerdo la sensación de empezar a conocerte. Primero de un modo fortuito y tímido hasta que llegó el momento en que supe que si alguien debía conocerme bien, esa tenías que ser tú. También creo en los flechazos no amorosos y algo así nos ocurrió, el sabernos tal para cual, estas cosas ocurren muy muy pocas veces en la vida. Yo creo que nuestros padres nos habrían adoptado mutuamente xD. El otro día haciendo limpieza encontré algunas de las cartitas de clase. Niña qué tiempos, dan hasta vergüenza ajena, y eso que nunca fuimos tías ñoñas de corazoncitos, de cumplemeses con el churri de turno ni pavadas de esas xD.
Y tú, Espi, que en el mismo momento en que fuimos presentados no pudimos dejar de cotorrear, tanto tanto que mientras andábamos perdimos de vista al resto xDDD. En ese momento se empezó a forjar nuestra amistad. Siempre juntos pero no revueltos. Nos costó encontrar el punto exacto para ser algo más, unas veces por ti.. otras veces por mi... en fin, lo que pasó... pasó, y fue maravilloso. Los cafés (en nuestra época del bombón con hielo) vespertinos con tu madre mientras esperaba a que regresaras del curro eran los mejores, sin duda.
Lo peor de todo es saber en qué momento nos volvimos egoístas y decidimos tirarlo todo por la borda. Éramos un trío estupendo, de los mejores. Sean los motivos que sean no había razón suficiente como para estropear eso, y menos por dejadez o pasotismo, pero claro, te das cuenta de lo estúpido que resulta con unos años más de experiencia, y es que no éramos más que unos críos.
Quizá la próxima vez que nos encontremos de manera inesperada podamos tomarnos ese café (yo ahora tomo té xDD) que nos queda pendiente. Ah, y por cierto, aquello que os iba a decir era que ya teníamos destino para las vacaciones de verano, aquellas que nunca tuvimos.
Seguramente esto que nos pasó me ha hecho más dura, más fuerte y/o más inaccesible. Supongo que el miedo al rechazo o a sufrir lo llevamos todos dentro y no quiero volver a pasarlo mal. Eso sí, cuando yo me entrego.... lo doy todo sin reservas. Todavía no he encontrado a nadie como vosotros dos (exceptuando al pequeño Víctor, y lo que me costó), pero no pierdo la esperanza :)
Qué cosas, ahora ya me siento mucho mejor.
Besillos y abrazos.
Es curioso como nos da por recordar a gente que pasó por nuestras vidas sin pena ni gloria y otra que dejó una huella muy profunda. Hoy es el caso de lo segundo.
A veces, sólo a veces os echo de menos. Unas veces por un recuerdo fugaz, otras por una canción de la radio, un comentario casual escuchado en la calle o simplemente porque sí. Me marcásteis el corazón y el alma a fuego lento. Fueron años de confidencias, de bromas y juegos, de amores a tres bandas y flirteos varios, primeras salidas nocturnas, y mil cosas más. En definitiva, un proceso de maduración completo que nos hacía crecer bajo la sombra del otro y donde nos sentíamos seguros y protegidos.
Tal y como reza el título de la entrada, así me sentía yo, con un punto de apoyo era capaz de todo si estábais a mi lado. Creo en las almas gemelas porque ambos lo fuísteis, nadie me conocía mejor que vosotros dos, nadie.
Tú, Tana, eras mi compañera, mi amiga, mi hermana. Todavía recuerdo la sensación de empezar a conocerte. Primero de un modo fortuito y tímido hasta que llegó el momento en que supe que si alguien debía conocerme bien, esa tenías que ser tú. También creo en los flechazos no amorosos y algo así nos ocurrió, el sabernos tal para cual, estas cosas ocurren muy muy pocas veces en la vida. Yo creo que nuestros padres nos habrían adoptado mutuamente xD. El otro día haciendo limpieza encontré algunas de las cartitas de clase. Niña qué tiempos, dan hasta vergüenza ajena, y eso que nunca fuimos tías ñoñas de corazoncitos, de cumplemeses con el churri de turno ni pavadas de esas xD.
Y tú, Espi, que en el mismo momento en que fuimos presentados no pudimos dejar de cotorrear, tanto tanto que mientras andábamos perdimos de vista al resto xDDD. En ese momento se empezó a forjar nuestra amistad. Siempre juntos pero no revueltos. Nos costó encontrar el punto exacto para ser algo más, unas veces por ti.. otras veces por mi... en fin, lo que pasó... pasó, y fue maravilloso. Los cafés (en nuestra época del bombón con hielo) vespertinos con tu madre mientras esperaba a que regresaras del curro eran los mejores, sin duda.
Lo peor de todo es saber en qué momento nos volvimos egoístas y decidimos tirarlo todo por la borda. Éramos un trío estupendo, de los mejores. Sean los motivos que sean no había razón suficiente como para estropear eso, y menos por dejadez o pasotismo, pero claro, te das cuenta de lo estúpido que resulta con unos años más de experiencia, y es que no éramos más que unos críos.
Quizá la próxima vez que nos encontremos de manera inesperada podamos tomarnos ese café (yo ahora tomo té xDD) que nos queda pendiente. Ah, y por cierto, aquello que os iba a decir era que ya teníamos destino para las vacaciones de verano, aquellas que nunca tuvimos.
Seguramente esto que nos pasó me ha hecho más dura, más fuerte y/o más inaccesible. Supongo que el miedo al rechazo o a sufrir lo llevamos todos dentro y no quiero volver a pasarlo mal. Eso sí, cuando yo me entrego.... lo doy todo sin reservas. Todavía no he encontrado a nadie como vosotros dos (exceptuando al pequeño Víctor, y lo que me costó), pero no pierdo la esperanza :)
Qué cosas, ahora ya me siento mucho mejor.
Besillos y abrazos.